Inteligencia artificial en las empresas: nuevas obligaciones y riesgos legales en España

La inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que las empresas desarrollan productos, gestionan empleados, atienden a clientes, analizan información y toman decisiones comerciales. Para las compañías que operan en España, esta transformación tecnológica viene acompañada de un marco jurídico europeo cada vez más definido.

El principal instrumento es el Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Ley de Inteligencia Artificial o AI Act, que establece un enfoque basado en el nivel de riesgo de los sistemas de IA. El Reglamento entró en vigor en agosto de 2024 y sus disposiciones se aplican progresivamente. Desde el 2 de agosto de 2026, una parte sustancial del régimen resulta ya aplicable y las autoridades competentes pueden comenzar a ejercer determinadas facultades de supervisión y ejecución.
 
Para las empresas, esto significa que utilizar herramientas de IA ya no debe considerarse exclusivamente una cuestión tecnológica. Dependiendo del uso concreto, pueden surgir obligaciones de transparencia, gobernanza, supervisión humana, gestión de riesgos, protección de datos, propiedad intelectual y cumplimiento normativo.
 

¿Qué empresas están afectadas por la normativa de inteligencia artificial en España?

La Ley de IA tiene alcance europeo
La Ley de IA no es una normativa exclusivamente española. Se trata de un Reglamento de la Unión Europea que establece obligaciones directamente relevantes para proveedores, responsables del despliegue y otros operadores de sistemas de IA.
 
Por ello, una empresa española que utiliza una herramienta de IA desarrollada por un proveedor extranjero puede estar sometida a determinadas obligaciones como responsable del despliegue. Del mismo modo, una empresa internacional que comercialice determinados sistemas de IA en el mercado europeo puede quedar dentro del ámbito de aplicación del Reglamento.
 
La cuestión fundamental no es únicamente qué tecnología utiliza la empresa, sino para qué se utiliza, qué función desempeña el sistema y cuál es su clasificación jurídica.
 
La clasificación según el riesgo es fundamental
El AI Act adopta un enfoque basado en el riesgo. No todos los sistemas de IA están sujetos al mismo nivel de exigencia.
 
La normativa distingue, entre otras categorías, las prácticas de IA prohibidas, determinados sistemas sujetos a obligaciones de transparencia, los sistemas de alto riesgo y los modelos de IA de uso general.
 
Para una empresa, realizar esta clasificación correctamente constituye uno de los primeros pasos de cualquier programa de cumplimiento IA en España. Una herramienta utilizada para generar borradores internos no plantea necesariamente las mismas cuestiones jurídicas que un sistema empleado para seleccionar candidatos, evaluar trabajadores o tomar decisiones con efectos relevantes sobre personas.
 

Principales obligaciones legales de las empresas que utilizan IA

Alfabetización y uso responsable de la IA
Una de las obligaciones que ya resulta aplicable es la relativa a la alfabetización en materia de IA. El artículo 4 del AI Act exige a proveedores y responsables del despliegue adoptar medidas para favorecer el desarrollo de conocimientos y competencias sobre IA entre las personas que utilizan u operan estos sistemas en su nombre.
 
Tras las modificaciones introducidas en 2026, la norma no exige alcanzar un nivel específico de alfabetización para cada persona. Sin embargo, la empresa debe adoptar medidas teniendo en cuenta factores como los conocimientos técnicos, experiencia, formación y contexto de utilización del sistema.
En la práctica, esto puede implicar políticas internas, formación específica y reglas sobre el uso autorizado de herramientas de IA.
 
Transparencia frente a usuarios y terceros
Desde el 2 de agosto de 2026, determinadas obligaciones de transparencia del artículo 50 son aplicables. Entre ellas se encuentran requisitos relacionados con sistemas que interactúan directamente con personas y determinados contenidos generados o manipulados mediante IA.
 
Por ejemplo, determinados chatbots deben informar al usuario de que está interactuando con un sistema de IA. Asimismo, existen requisitos relativos al etiquetado o marcado de determinados contenidos generados o manipulados mediante IA.
 
Para las empresas, esto implica revisar la experiencia de usuario, las comunicaciones comerciales, los sistemas de atención al cliente y los procesos internos en los que se emplee contenido generado artificialmente.
 

Sistemas de alto riesgo y sectores especialmente sensibles

IA aplicada a recursos humanos
Uno de los ámbitos que merece especial atención es la gestión de personas.
 
Determinados sistemas de IA utilizados en ámbitos como la contratación, selección de candidatos, evaluación de trabajadores o asignación de tareas pueden quedar sujetos al régimen de alto riesgo cuando concurran las condiciones previstas por el Reglamento.
 
Estos usos pueden implicar obligaciones significativamente más exigentes, relacionadas con gestión de riesgos, documentación, supervisión humana, calidad de los datos y otras medidas de control.
 
Por ello, una empresa que pretenda implantar IA en sus departamentos de recursos humanos debería realizar una evaluación jurídica antes de utilizar el sistema en procesos de decisión.
 
Otros usos empresariales de alto riesgo
La clasificación como sistema de alto riesgo también puede resultar relevante en determinados ámbitos vinculados a infraestructuras críticas, educación, servicios esenciales, determinados usos biométricos, migración y otros sectores específicamente contemplados por la normativa.
 
El calendario debe analizarse con especial cuidado. Tras el AI Omnibus aprobado en 2026, las reglas para determinados sistemas de alto riesgo del Anexo III serán aplicables desde el 2 de diciembre de 2027, mientras que determinados sistemas de IA integrados en productos regulados tendrán un calendario hasta el 2 de agosto de 2028.
 
Que una obligación tenga una fecha futura no significa que la empresa deba esperar para prepararse. Los contratos tecnológicos, procesos internos y sistemas de gobernanza pueden requerir cambios antes de esas fechas.
 

Riesgos legales de utilizar inteligencia artificial en una empresa

Protección de datos, confidencialidad y decisiones automatizadas
El AI Act no sustituye al resto de la legislación aplicable. El uso empresarial de IA puede implicar simultáneamente cuestiones relacionadas con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la normativa española de protección de datos, la confidencialidad empresarial y, dependiendo del contexto, la legislación laboral y de consumidores.
 
Introducir información personal, datos de clientes, información financiera o secretos empresariales en una herramienta de IA externa puede generar riesgos relacionados con el tratamiento, conservación, reutilización o transferencia de información.
 
Antes de utilizar una solución de IA, la empresa debería conocer qué datos procesa el proveedor, con qué finalidad, dónde se almacenan y qué garantías contractuales existen.
 
Propiedad intelectual y responsabilidad por los resultados
Otro riesgo relevante afecta a la propiedad intelectual.
 
El uso de contenidos generados por IA puede plantear cuestiones sobre derechos de autor, licencias, titularidad y utilización de materiales protegidos empleados durante el desarrollo o entrenamiento de determinados sistemas. Asimismo, un resultado generado por IA puede contener información incorrecta, contenido protegido o elementos potencialmente conflictivos desde el punto de vista jurídico.
 
Por esta razón, la revisión humana continúa siendo especialmente importante en documentos jurídicos, comunicaciones externas, materiales publicitarios, código, informes técnicos y otros contenidos con impacto empresarial.
 
La empresa también debería analizar contractualmente quién responde cuando una herramienta de IA produce un resultado defectuoso, infringe derechos de terceros o genera una decisión perjudicial.
 

¿Cómo preparar un programa de cumplimiento IA en España?

Inventario y evaluación jurídica de las herramientas
El primer paso práctico consiste en identificar qué sistemas de IA utiliza realmente la organización.
El inventario debería incluir herramientas adquiridas por la empresa, soluciones integradas en otros programas y herramientas utilizadas directamente por empleados.
 
Después, conviene determinar la finalidad de cada sistema, los datos que procesa, las personas afectadas y el papel jurídico de la empresa: proveedor, responsable del despliegue u otro operador.
 
Este análisis permite identificar qué obligaciones del AI Act pueden resultar aplicables y qué riesgos adicionales deben gestionarse.
 
Contratos, políticas internas y supervisión
El cumplimiento no debería limitarse a una política genérica sobre IA.
 
Los contratos con proveedores tecnológicos pueden necesitar cláusulas específicas sobre protección de datos, confidencialidad, seguridad, propiedad intelectual, incidentes, auditoría y responsabilidades.
 
Internamente, también puede resultar conveniente establecer reglas sobre qué herramientas están autorizadas, qué información puede introducirse en ellas, cuándo debe existir revisión humana y qué usos están prohibidos.
 
Una política de IA eficaz debe estar adaptada al tamaño, sector y perfil de riesgo de la empresa.
 

Escenarios prácticos para empresas

IA utilizada para selección de personal
Una empresa internacional con actividad en España incorpora una herramienta de IA para analizar candidaturas y establecer prioridades durante un proceso de selección.
 
Antes de utilizarla, debería determinar si el sistema entra dentro de la categoría de alto riesgo, analizar los datos utilizados, establecer mecanismos de supervisión y revisar las obligaciones aplicables en materia de protección de datos y derecho laboral.
 
El hecho de que el proveedor asegure que la herramienta es "automática" o "objetiva" no elimina la necesidad de realizar un análisis jurídico propio.
 
Chatbot de IA para atención al cliente
Una empresa de servicios introduce un chatbot basado en IA en su página web española para responder preguntas de clientes.
 
En este supuesto, la empresa debería analizar las obligaciones de transparencia aplicables, informar adecuadamente al usuario cuando corresponda y establecer controles sobre las respuestas proporcionadas por el sistema.
 
También sería recomendable revisar qué datos personales procesa el chatbot y qué información transmite al proveedor tecnológico.
 

Checklist de cumplimiento IA para empresas en España

Controles iniciales

  • Identificar todas las herramientas y sistemas de IA utilizados por la empresa.
  • Determinar la finalidad concreta de cada sistema.
  • Clasificar los sistemas según el nivel de riesgo aplicable.
  • Identificar si la empresa actúa como proveedor, responsable del despliegue u otro operador.
  • Revisar si existen obligaciones de transparencia frente a usuarios o terceros.
  • Evaluar el tratamiento de datos personales y su compatibilidad con el RGPD.
  • Revisar los contratos con proveedores de tecnología e IA.
  • Establecer reglas internas sobre el uso autorizado de herramientas de IA.
  • Formar al personal que utiliza sistemas de IA según sus funciones y contexto.
  • Establecer mecanismos de supervisión y revisión humana cuando sean necesarios.
  • Analizar riesgos de propiedad intelectual, confidencialidad y secretos empresariales.
  • Mantener documentación suficiente para demostrar las medidas de cumplimiento adoptadas.

FAQs - Preguntas frecuentes

Q: ¿Cuándo se aplica la Ley de IA a las empresas en España?
A: La aplicación depende del tipo de sistema de IA y del papel que desempeñe la empresa. Algunas obligaciones ya son aplicables, mientras que otras cuentan con períodos de aplicación posteriores. Por ello, es necesario analizar cada sistema de forma individual.
 
Q: ¿Es obligatorio formar a los empleados que utilizan IA?
A: Sí, el artículo 4 del AI Act establece obligaciones relacionadas con la alfabetización en materia de IA. Las empresas deben adoptar medidas adecuadas teniendo en cuenta los conocimientos, experiencia, formación y contexto en el que sus empleados utilizan los sistemas de IA.
 
Q: ¿Qué sistemas de IA se consideran de alto riesgo?
A: Se consideran de alto riesgo determinados sistemas utilizados en ámbitos específicamente definidos por el AI Act, como determinados usos relacionados con empleo, educación, infraestructuras críticas o servicios esenciales. La clasificación depende de la finalidad y del contexto concreto del sistema.
 
Q: ¿Puede una empresa utilizar inteligencia artificial generativa?
A: Sí, el uso empresarial de IA generativa no está prohibido de forma general. No obstante, pueden resultar aplicables obligaciones específicas dependiendo del sistema y de su utilización, además de otras normas sobre protección de datos, propiedad intelectual, confidencialidad y seguridad.
 
Q: ¿Cuándo debe una empresa informar sobre el uso de IA?
A: En determinados casos, el AI Act establece obligaciones de transparencia. Por ejemplo, determinadas herramientas que interactúan directamente con personas deben informar de que el usuario está interactuando con un sistema de IA.
 
Q: ¿Qué sanciones establece la Ley de IA?
A: El AI Act establece diferentes niveles de sanciones administrativas dependiendo de la naturaleza y gravedad de la infracción. La cuantía y las consecuencias concretas dependen de las circunstancias del caso y de las disposiciones aplicables.
 
La inteligencia artificial ofrece importantes oportunidades para las empresas que desarrollan actividad en España, pero su utilización requiere integrar la tecnología dentro de una estrategia de cumplimiento jurídico.
 
La Ley de IA de la Unión Europea, junto con la normativa sobre protección de datos, propiedad intelectual, relaciones laborales, consumidores y responsabilidad, configura un marco que las empresas deberían evaluar de forma coordinada. En particular, la entrada en aplicación de nuevas obligaciones durante 2026 hace recomendable revisar los sistemas de IA actualmente utilizados y los procesos previstos para los próximos años.
 
Para una valoración del caso y asistencia legal en materia de inteligencia artificial, cumplimiento normativo y actividad empresarial en España, Giambrone & Partners puede asesorar a empresas nacionales e internacionales en la evaluación de riesgos, revisión contractual, implementación de políticas internas y estrategia de cumplimiento aplicable a sus operaciones.