Los procedimientos matrimoniales en Italia y España

La disolución del vínculo matrimonial es un procedimiento especialmente delicado, y lleno de particularidades que varían dependiendo de cuál sea la jurisdicción competente o la ley aplicable al caso.

Como es lógico, cada país tiene sus propias leyes en cuanto a las uniones y rupturas matrimoniales, y por eso resulta interesante conocer las principales diferencias entre los procedimientos italianos y españoles. Para ello, es conveniente diferenciar entre cuáles son los efectos que produce una separación y los que produce un divorcio.

Con la separación, que puede ser bien contenciosa o de mutuo acuerdo, los cónyuges solicitan al juez que se declare la suspensión de los efectos del matrimonio. Sin embargo, no se rompe el vínculo matrimonial, lo que implica que ante una eventual reconciliación no sería necesario casarse nuevamente, y que además subsisten determinadas obligaciones, como por ejemplo la de prestarse alimentos entre parientes, porque los cónyuges continúan siendo familia.

El divorcio, en cambio, supone una ruptura definitiva del vínculo matrimonial, conlleva la pérdida de los derechos sucesorios entre los cónyuges y de las obligaciones derivadas del matrimonio que no afecten a los hijos en común.

En el caso de Italia, para poder acceder al divorcio, resulta necesario (salvo en algunos casos excepcionales) haber procedido previamente a la separación, fase obligatoria y previa a la disolución matrimonial.

En esta fase de separación, los cónyuges se enfrentan por primera vez a una definición por escrito, de cómo y bajo qué circunstancias continuará la relación, que eventualmente dejará de ser matrimonial. 

La separación será de mutuo acuerdo en el caso en el que los cónyuges decidan pactar, con el apoyo de un abogado, las condiciones para concluir la relación matrimonial, mediante un acuerdo que posteriormente se ratificará y homologará ante el juzgado; por el contrario, la separación será judicial en el caso en el que no exista posibilidad de acuerdo y sea necesaria la intervención del juez. 

En España, en cambio, es posible acceder directamente al divorcio sin necesidad de tramitar una separación previa. Aun así, en caso de optar por la separación, medida menos drástica que el divorcio, también cabe distinguir entre optar por la vía del mutuo acuerdo, que se puede llevar a cabo mediante abogado o notario, o la vía contenciosa. 

En ambas jurisdicciones, el Ministerio Fiscal tomará parte siempre y cuando haya hijos menores de edad o incapacitados judicialmente que dependan de los cónyuges.  

Dos particularidades diferencian principalmente el procedimiento italiano del español:

1.   Separazione con addebito”

En primer lugar, cabe traer a colación la existencia en Italia de la figura del “addebito” de la separación, es decir, consideración de culpa al cónyuge a quien se le pueda atribuir el fallo en el cumplimiento de los deberes matrimoniales (por ejemplo, en caso de infidelidad). No obstante, es importante destacar que la eventual demanda de addebito es evaluada por los Jueces prestando especial atención al caso concreto y a las dinámicas de la vida matrimonial en cuestión. 

En cualquier caso, el pronunciamiento de addebito puede llegar a producir efectos muy graves, puesto que el cónyuge culpable de la separación perderá el eventual derecho a una pensión alimenticia, o a los derechos herederos que subsisten en la fase de la separación, e incluso podrá ser llamado a responder de los daños y perjuicios en caso en que su actuación hubiera vulnerado los derechos fundamentales del otro cónyuge.

2.     Las cuestiones económicas entre los cónyuges pueden tener diferentes cauces:

Mientras que en España los regímenes económico matrimoniales - que principalmente son la sociedad de gananciales, el régimen de participación y el régimen de separación de bienes - son objeto de evaluación por el juez en el mismo procedimiento de separación o divorcio, en Italia - cuyos regímenes matrimoniales pueden ser, o bien la comunidad de bienes o la separación de bienes - sucede que, en el caso de la comunidad de bienes, resultaría necesario llevar a cabo un procedimiento al margen del que ya se estuviese tramitando sobre todas las cuestiones relativas a la familia, para poder proceder con  la efectiva disolución de la comunidad conyugal, y la oportuna liquidación de los bienes.

Resulta de gran importancia conocer cuál es el procedimiento de separación y divorcio aplicable a cada caso concreto. Por lo que lo ideal es siempre poder contar con un experto que brinde un asesoramiento legal adecuado para estos temas.

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